Cuando salí
de clase el primer día de "claves del pensamiento actual" fui a un bar
a pasar un rato con los amigos, cuando llegue empecé a explicar mis primeras
impresiones. Estuve describiendo la clase con el entusiasmo propio de cuando
explicas algo que te ha gustado y a continuación les recomendé. La verdad es
que hubo respuestas de todo tipo,
uno dijo que le parecía muy interesante y me preguntó si aún estaba a
tiempo de matricularse otros preguntaron si la asignatura tenía examen y si era fácil aprobarla y una
minoría me respondió: “es que a mí no me va eso de pensar”.
A esta respuesta es a la que quería llegar. No puedo
dejar de sorprenderme cuando oigo algo de este estilo, es como cuando alguien
te dice que no le gusta tu plato favorito. Entonces, me planteo hasta dónde hemos
llegado los jóvenes, hasta despreciar la mayor virtud que se nos ha sido dada,
entonces no puedo llegar a entender el sentido de la vida para esas personas,
porque si no reflexionamos, si perdemos la capacidad de sorprendernos a nosotros
mismos con nuevas ideas ¿Qué nos queda? ¿ Que nos ha llevado a ser así de
superficiales?
Al leer los cinco puntos en los que esta
estructurado el capitulo “La gente joven”
he tenido la necesidad de esquematizarlos y ponerlos como si fuesen un
ciclo biológico , en el que uno es la consecuencia del otro y he intentado
salirme de este círculo vicioso pensando en por qué la juventud de hoy en día no
piensa.
Estamos enmadrados hasta tal punto que hasta
los dieciocho años aproximadamente, otros
incluso más tarde no sentimos la necesidad de pensar en nuestro futuro y en
quién somos realmente, nos viene todo dado. Nuestra única responsabilidad es
estudiar e ir aprobando pero claramente con eso no basta, nos hacen
irresponsables e inútiles, no nos ayudan a destacar, más bien nos ayudan a
fracasar.
Nos castigan por nuestras malas acciones pero no se
premia la genialidad ,nos convierten en seres mediocres hasta donde pueden. Ni
todos somos iguales ni se nos tiene que tratar como tal.
Esta sensación de ser poco participes de nuestra
vida que nos crea nuestro entorno nos baja la autoestima hasta tal punto de
hacernos cobardes en todos los aspectos. En la relaciones de pareja se ve claramente
cómo huimos o más bien cómo ni nos acercamos a una relación profunda, solo
tenemos relaciones superfluas que no tardan ni dos telediarios en hacerse monótonas
como todo lo que se hace sin que intervenga la razón. Si no profundizamos todo
carece de sentido.
Por otro la amistad, creo que en este punto los
jóvenes destacamos. Dedicamos media vida a los amigos, aunque a veces con un
trasfondo no tan bonito como parece, ese miedo desmesurado a la soledad, este
afán por estar rodeados de gente las 24 horas o ocupar nuestro tiempo con cosas
no provechosas (la tele, relaciones superficiales).
En mi opinión, sin ni siquiera darnos cuenta le
otorgamos la enorme responsabilidad de llenar nuestro vacío a la gente que nos
rodea.
Por último me inquieta la visión que tienen algunos
acerca de la felicidad -a mi parecer-
está totalmente tergiversada.
Carpe diem no significa no pararse nunca a meditar
cuales son tu retos y vivir como
si fuésemos a morir mañana y no valiese la pena ningún tipo de esfuerzo, ni tampoco
el hedonismo mas puro. Ser feliz es autorrealizarse.















