Los
avances tecnológicos han traído consigo un exceso de información en temas que
deberían reducirse a la intimidad. Hemos traspasado las barreras de lo privado
y lo hemos convertido en algo público, al alcance de todos.
La
libertad de expresión, el “todo vale” hace parecer que como menos valores
tengas más moderno y más aceptado vas a estar por la sociedad. Sin querer profundizar
en temas políticos, he podido presenciar cómo en los últimos años han habido
cambios en leyes que a mi parecer son relativamente absurdas cuando mi país se
va a pique, como si el matrimonio homosexual o empezar a utilizar la palabra
“miembra” fuese algo de relevante importancia. Me parece comparable a querer
pintar las paredes llenas de moho y humedades producidas por una gotera que
sigue perdiendo agua en vez de tratar la base del problema.
Estamos
rodeados de sexo, el sexo ha dejado de ser algo místico para ser algo que se
vende y siempre está en primer plano, me vienen a la cabeza miles de ejemplos:
El reggeton que su letra a parte de ser machista es degradante y no para sonar
en radios, fiestas y ipods; anuncios de lencería y productos para aumentar
el placer sexual, en películas, series como “física o química” que venden
sucesos anormales como algo totalmente habitual entre los jóvenes, en
videoclips, gogos en las
discotecas, incluso en los colegios cuando con trece años separan la clase en chicos y chicas y
vienen a informarte sobre los cambios de tu cuerpo y cómo la sexualidad
empezará a llegar a tu vida.
¿Hemos
perdido la esencia de lo que el sexo significa? Nos hemos dejado la mitad, o
mejor dicho tres cuartas partes de lo que significa el sexo, no hablo del
matrimonio ni el fin de la fecundidad, si no el tener una conexión psíquica con
la otra persona, estamos enfermos por lo material, por lo físico y esto no sé si empieza o termina con el sexo.
El
sexo puede comprarse, intercambiarse como un objeto como si de algo material se
tratase y esto nos hace enfermos. ¿Cómo pretendemos llenar nuestro espíritu con
algo puramente material? La respuesta es fácil, no nos llena sino nos vacía
por dentro.
Tratamos
el sexo como algo físico a veces incluso algo fetichista, y eso evidencia lo
pobres que somos interiormente, en lo poco formados como personas que estamos y en lo poco que sentimos
que tenemos que aportar.
Es
curiosa la relación que existe entre la violencia de género, el machismo y la gente
mediocre, sin estudios y con escasa cultura. Esto me hace pensar en que
si nosotros somos una simple carcasa sin nada dentro lo único que podemos
esperar de los demás es lo mismo, incluso se puede relacionar la infelicidad que puede crear no tener vida interior con la rabia que se genera y la manera que
tienen los maltratadores para desahogarla con su pareja.
En cuanto al erotismo y la pornografía me parece que lo único en lo que se diferencian es en que cuando oímos la palabra pornografía lo que nos viene a la cabeza es algo de mal gusto y basto, cortinas de leopardo y un hombre viejo acudiendo a un prostíbulo con total desesperación, sin embargo la palabra erotismo nos sugiere algo elegante, el color rojo, la seda,una pareja con pasión, nada que pueda resultar descabellado pero en ambas el sexo se exhibe .
Quizás este interés hacia el sexo surge por la simple atracción a lo prohibido, si es así, debemos tener el sexo como un tema tabú o deberíamos hablar de él libremente pero siempre con cuidado de respetar la dignidad de las personas, con una visión humana y alejarnos así del hombre primitivo y animal y de lo que podríamos calificar como sexo bruto y sin sentido.
![]() |
| Banksy |
![]() |
| Banksy |



No hay comentarios:
Publicar un comentario