martes, 20 de noviembre de 2012

La gente joven


Cuando salí  de clase el primer día de "claves del pensamiento actual" fui a un bar a pasar un rato con los amigos, cuando llegue empecé a explicar mis primeras impresiones. Estuve describiendo la clase con el entusiasmo propio de cuando explicas algo que te ha gustado y a continuación les recomendé. La verdad es que hubo respuestas de todo tipo,  uno dijo que le parecía muy interesante y me preguntó si aún estaba a tiempo de matricularse otros preguntaron si  la asignatura tenía examen y si era fácil aprobarla y una minoría me respondió: “es que a mí no me va eso de pensar”.
A esta respuesta es a la que quería llegar. No puedo dejar de sorprenderme cuando oigo algo de este estilo, es como cuando alguien te dice que no le gusta tu plato favorito. Entonces, me planteo hasta dónde hemos llegado los jóvenes, hasta despreciar la mayor virtud que se nos ha sido dada, entonces no puedo llegar a entender el sentido de la vida para esas personas, porque si no reflexionamos, si perdemos la capacidad de sorprendernos a nosotros mismos con nuevas ideas ¿Qué nos queda? ¿ Que nos ha llevado a ser así de superficiales?

Al leer los cinco puntos en los que esta estructurado el capitulo “La gente joven”  he tenido la necesidad de esquematizarlos y ponerlos como si fuesen un ciclo biológico , en el que uno es la consecuencia del otro y he intentado salirme de este círculo vicioso pensando en por qué la juventud de hoy en día no piensa.

Estamos enmadrados hasta tal punto que hasta los dieciocho años aproximadamente, otros incluso más tarde no sentimos la necesidad de pensar en nuestro futuro y en quién somos realmente, nos viene todo dado. Nuestra única responsabilidad es estudiar e ir aprobando pero claramente con eso no basta, nos hacen irresponsables e inútiles, no nos ayudan a destacar, más bien nos ayudan a fracasar.
Nos castigan por nuestras malas acciones pero no se premia la genialidad ,nos convierten en seres mediocres hasta donde pueden. Ni todos somos iguales ni se nos tiene que tratar como tal.

Esta sensación de ser poco participes de nuestra vida que nos crea nuestro entorno nos baja la autoestima hasta tal punto de hacernos cobardes en todos los aspectos. En la relaciones de pareja se ve claramente cómo huimos o más bien cómo ni nos acercamos a una relación profunda, solo tenemos relaciones superfluas que no tardan ni dos telediarios en hacerse monótonas como todo lo que se hace sin que intervenga la razón. Si no profundizamos todo carece de sentido.

Por otro la amistad, creo que en este punto los jóvenes destacamos. Dedicamos media vida a los amigos, aunque a veces con un trasfondo no tan bonito como parece, ese miedo desmesurado a la soledad, este afán por estar rodeados de gente las 24 horas o ocupar nuestro tiempo con cosas no provechosas (la tele, relaciones superficiales).
En mi opinión, sin ni siquiera darnos cuenta le otorgamos la enorme responsabilidad de llenar nuestro vacío a la gente que nos rodea.

Por último me inquieta la visión que tienen algunos acerca de la felicidad -a mi parecer-  está totalmente tergiversada.
Carpe diem no significa no pararse nunca a meditar cuales son tu retos  y vivir como si fuésemos a morir mañana y no valiese la pena ningún tipo de esfuerzo, ni tampoco el hedonismo mas puro. Ser feliz es autorrealizarse.

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